lunes, 4 de agosto de 2014

Dioses Humanos -- Luna Mendez

   Mis padres militaban en Montoneros. Ella era María, tenía veinte años. El se llamaba Pedro, cumplía veintitrés el día que se los llevaron. Yo tenía solo cinco años.
   De mi corta vida con ellos no me quedo mucho. Recuerdo como mi mamá me cantaba en las noches,  como mi papá me lanzaba hacía arriba para luego agarrarme y abrazarme fuerte. Recuerdo la sonrisa de ella, enorme y perfecta. La risa de él, fuerte y alta, llena de vida. Me acuerdo del día en que me dijeron que iba a tener un hermanito, yo estaba muy feliz, quería tener un hermano. Pero por culpa de ellos no pude.
   Estábamos en casa, los tres, festejando el cumpleaños de mi papá. Mi mama le había hecho una torta y yo la había ayudado. Ella se acariciaba mucho la panza en esos momentos, faltaba poco para que naciera.
   Entraron rompiendo la puerta, gritándonos; después aparecí en la casa de mi abuela. De lo que paso en el medio no me acuerdo nada.
   Hoy es el peor día del año para mí. Hoy, 27 de Junio, es el cumpleaños de mi papá. Es el aniversario número treinta del día en el que yo perdí a mi familia, del día en que lo perdí todo.
   Pero este año es distinto, la fecha ya no es lo primordial hoy. Voy a encontrarme con mi hermano. Ya se hizo el ADN, ya dio positivo, ya lo acepto, ya es mi hermano. Es el primer día que nos vemos fuera del ámbito burocrático, como familia. Nuestro primer encuentro verdadero diría yo.
   Me pongo linda, quiero que me vea bien, quiero que se alegre de que yo sea su hermana. Me tomo el bondi, cuento las paradas. Estoy muy nerviosa. Bajo del colectivo, camino hacia el café en el que acordamos encontrarnos. Entro y lo veo sentado, mirando por la ventana.
 -Hola ¿Cómo estás?- Cuando levanta la cabeza y me ve. Al principio estaba serio, pensativo. Luego eso da paso a una gran sonrisa. El corazón se me para un instante, nunca lo había visto sonreír. Tiene la misma sonrisa que ella. Eso me duele, pero a la vez me gusta.
   Él me saludo, hicimos nuestro pedido. Mientras esperábamos hablamos de cosas triviales. Como había sido mi semana, como estaba su mujer, como le estaba yendo estudiando para ser abogado, como me estaba yendo a mí con mi carrera de psicóloga, que raro estaba el clima, entre otros.
   Llego el café. Reino el silencio por unos minutos, hasta que lo rompió.
 - ¿Cómo eran?- Levante la mirada y lo que vi en sus ojos me sorprende, pero lo entiendo. Dolor, angustia, desesperación.
 - Es difícil describírtelos, no me acuerdo mucho. Para mi eran perfectos, pero yo era una nena, la perfección en mi mundo estaba representada por ellos. Te puedo decir que cuando ella sonreía el mundo brillaba diferente; que cuando él te abrazaba, lo demás dejaba de asustar. Pero después no sé.
Volvimos a estar callados un rato, el volvió a romper el silencio.
 - ¿Sabes que es lo que más me duele? Perdí una familia de mentira para encontrarme con una familia que no está. Solo te tengo a vos ahora.- Intente mirarlo a los ojos, pero él estaba mirando su café.
 - Pero ellos si están. Están en vos, en mí, en nuestros abuelos. Están en todos los que no olvidan. Yo te entien…
 - No lo digas, no digas que me entendés. No me pueden entender, vos no viviste toda tu vida en una mentira, para enterarte de ella veintisiete años tarde. No te das una idea del dolor que siento.
- Vos no te atrevas a decir que no tengo ni idea del dolor que sentís. Puede que no sintamos el mismo dolor, pero la magnitud es idéntica. No sos el único que sufre acá, yo perdí a mi familia de un día para el otro. Vos sos lo más fuerte y nítido que me queda de ellos.- Una lagrima cae por mi mejilla, borro su rastro rápidamente.
   Clavó sus ojos en los míos y los dejo ahí por un rato. Me duele que piense así.
-        -- Tenes razón, discúlpame. Es que a veces esta situación me sobre pasa. Cuanto más pasa el tiempo más difícil es. Pensar que ahora soy más grande de lo que ellos fueron también es complicado. Quiero hablar con ellos para saber que pensaban; si me querían. Mi apropiador nunca fue como un padre; mi papá biológico probablemente no me conoció ¿Cómo puedo vivir yo sabiendo que alguien por jugar a ser dios me saco la posibilidad de una vida normal?- Es una persona fuerte, eso se nota.
      Mire mi café, el cual seguía intacto ¿Qué responder a eso?
      Nada, absolutamente nada.
      Me pare, él se paró y nos abrazamos. Y ese abrazo dijo todo.

1 comentario:

  1. Luna: si bien la historia corre por carriles conocidos y no sorprende, conmueve el modo de narrar, ciertos detalles, la ternura de tu mirada y de tu voz que le imprimen tu estilo y la hacen tuya. El desafío será que vayas incorporando recursos y nuevos modos y modelos de escritura; abandonar el lugar conocido y arriesgarte a experimentar con lo que vamos -espero- aprendiendo.
    Rever puntuación, párrafos, repeticiones.
    Nota: 7

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