https://www.youtube.com/watch?v=cJifRW4ihKM&feature=youtu.be
Book trailer de Ramiro Long y Macarena Constantini
sábado, 31 de mayo de 2014
Book Triler - Manuel Federico Alec Baltaian Roux
https://www.youtube.com/watch?v=GKes98c7eyk&hd=1
salu2
salu2
viernes, 30 de mayo de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
BookTrailer - El barón rampante. [Aurelia Pilipiak y Verónica Santero]
Acá está nuestro BookTrailer de El barón rampante.
Mirenlo en HD, con luces apagadas, volúmen al máximo y pochoclos. :)
https://www.youtube.com/watch?v=waQtZi3z-bU&feature=youtu.be
Mirenlo en HD, con luces apagadas, volúmen al máximo y pochoclos. :)
https://www.youtube.com/watch?v=waQtZi3z-bU&feature=youtu.be
miércoles, 28 de mayo de 2014
[Camila y Luz] Book Trailer
VIDEO -----> https://www.youtube.com/watch?v=9Lqf5oiNvYs
miércoles, 21 de mayo de 2014
martes, 20 de mayo de 2014
lunes, 19 de mayo de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
Insomnio
El insomnio es pesado y crudo. Mas cuando la culpabilidad esta pasando por tu mente. Los por que sin contestar ya se habian vuelto parte de la rutina. Esto desencadenaba impotencia y resignacion, cuales cascadas de liquido negro cayendo como si el fin de su existencia fuera solo caer.
Muchas veces, y para muchas personas, hay multiples escapes titulados por la misma palabra: vicio. Todo en mis vivencias se hizo vicio. Ninguna relacion, ya sea con un objeto o con un ser vivo, habia sido lineal o estacionaria.
Una puerta pacifica, eso representa lo rectangular de los libros. Al abrirlos, nos podemos encontrar ante innumerables dimensiones.
La debil luz de la lampara verde iluminaba vaga pero suficientemente en medio de esa silenciosa e intranquila noche. La suavidad de la gamuza de la tapa del libro resultaba hipnotica. Abri el libro.
"Hace tiempo que esas voces y figuras no me dejan en paz. Monstruos aparecen ahora delante mio y me dictan especificas instrucciones en las que tengo que ir por un estrecho corredor a encontrarme con mi verdadero ser, mi escencia; alli me espera, supuestamente, la incalcanzable tranquilidad. Pero basta. Si la memoria no me falla, si mi realidad incluye un pasado, estos seres y este corredor no deben existir. Sin embargo son tan tangibles...
Empiezo a caminar. La luz va disminuyendo hasta encontrarme en completa oscuridad. Ya no puedo verlos, pero puedo escucharlos. 'Corre. Corre o te mato. Corre hasta que no haya mas oxigeno para que respires'. Obedezco. Experiencias anteriores me han enseñado a hacer caso a mis amigos o enemigos, de modo contrario terribles consecuencias siempre acontecian.
El corredor esta llegando a su fin. Traspaso el umbral. 'Deja de correr. Ahora continua caminando'. La luz de la luna y las estrellas hace que pueda ver la deforme cara del monstruo que me guio en este camino. Ya habia tenido contacto con el previamente, siempre quiso lo mejor para mi y nunca me hizo ningun tipo de da El corredor esta llegando a su fin. Traspaso el umbral. 'Deja de correr. Ahora continua caminando'. La luz de la luna y las estrellas hace que pueda ver la deforme cara del monstruo que me guio en este camino. Ya habia tenido contacto con el previamente, siempre quiso lo mejor para mi y nunca me hizo ningun tipo de daño. 'Mira por la ventana: si podes entrar a esta casa, ya no estaremos mas con vos, desapareceremos de tu vida'. Observo... me veo a mi mismo. Importantes ojeras, un libro rojo entre las manos, una vieja lampara verde en un rincon que apenas ilumina."
De repente, un ruido en la ventana. Dejo el libro a un lado y me acerco a ver...
Jazmin Laurenza
Perdon por la falta de acentos, es la unica compu que tengo y no los puedo poner.
Muchas veces, y para muchas personas, hay multiples escapes titulados por la misma palabra: vicio. Todo en mis vivencias se hizo vicio. Ninguna relacion, ya sea con un objeto o con un ser vivo, habia sido lineal o estacionaria.
Una puerta pacifica, eso representa lo rectangular de los libros. Al abrirlos, nos podemos encontrar ante innumerables dimensiones.
La debil luz de la lampara verde iluminaba vaga pero suficientemente en medio de esa silenciosa e intranquila noche. La suavidad de la gamuza de la tapa del libro resultaba hipnotica. Abri el libro.
"Hace tiempo que esas voces y figuras no me dejan en paz. Monstruos aparecen ahora delante mio y me dictan especificas instrucciones en las que tengo que ir por un estrecho corredor a encontrarme con mi verdadero ser, mi escencia; alli me espera, supuestamente, la incalcanzable tranquilidad. Pero basta. Si la memoria no me falla, si mi realidad incluye un pasado, estos seres y este corredor no deben existir. Sin embargo son tan tangibles...
Empiezo a caminar. La luz va disminuyendo hasta encontrarme en completa oscuridad. Ya no puedo verlos, pero puedo escucharlos. 'Corre. Corre o te mato. Corre hasta que no haya mas oxigeno para que respires'. Obedezco. Experiencias anteriores me han enseñado a hacer caso a mis amigos o enemigos, de modo contrario terribles consecuencias siempre acontecian.
El corredor esta llegando a su fin. Traspaso el umbral. 'Deja de correr. Ahora continua caminando'. La luz de la luna y las estrellas hace que pueda ver la deforme cara del monstruo que me guio en este camino. Ya habia tenido contacto con el previamente, siempre quiso lo mejor para mi y nunca me hizo ningun tipo de da El corredor esta llegando a su fin. Traspaso el umbral. 'Deja de correr. Ahora continua caminando'. La luz de la luna y las estrellas hace que pueda ver la deforme cara del monstruo que me guio en este camino. Ya habia tenido contacto con el previamente, siempre quiso lo mejor para mi y nunca me hizo ningun tipo de daño. 'Mira por la ventana: si podes entrar a esta casa, ya no estaremos mas con vos, desapareceremos de tu vida'. Observo... me veo a mi mismo. Importantes ojeras, un libro rojo entre las manos, una vieja lampara verde en un rincon que apenas ilumina."
De repente, un ruido en la ventana. Dejo el libro a un lado y me acerco a ver...
Jazmin Laurenza
Perdon por la falta de acentos, es la unica compu que tengo y no los puedo poner.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Cóndor
Owen era una persona de hábitos.
Él tenía premeditado cada acto importante del día. Todos los lunes comía lo mismo, todos los martes vestía y comía lo mismo, y así sucesivamente.
Era escritor. Desde niño que lo que más amaba era escribir; inventar historias y pasarlas a papel para luego leerlas y sumergirse en sus mundos creados cuantas veces quisiera.
Amaba tanto leer y leer sus historias, que las tenía a todas, desde la más breve hasta la más extensa, guardadas, alfabéticamente, en un placard.
Lo que quizás más caracterizaba a Owen como escritor, es que él nunca había leído un libro, cuento o historia que no sea suyo. Él creía que leyendo cosas de otros autores, sus ideas iban a dejar de fluir y su inspiración empezaría a disminuir hasta sentir que no podría escribir más.
Owen estaba enamorado. Éste amor lo había acompañando toda su vida. Definía su amor como el amor de un cóndor. Un amor que no cambiaba a pesar de todos los obstáculos que la vida le había puesto.
Él no siempre había sido así, no siempre había tenido esa necesidad de que todo esté estipulado, y controlar todo lo mayor posible. Su vida había cambiado de la noche a la mañana.
Una noche, luego de terminar una página del libro que estaba escribiendo, se fue a dormir y tuvo un sueño.
Soñó que leía un libro de otro autor por primera vez en su vida. Éste extraño acontecimiento generaba en él una sensación extraña de poco valor por sí mismo.
Al sentir que nada de lo que había escrito en su vida valía la pena, decidió darle fin a esa mentira en la que había vivido su vida entera. Owen prendió fuego su placard dejando atrás su pasado, sus ideas y su apreciación por si mismo.
A la mañana siguiente, no recordaba bien qué era lo que había soñado, pero sentía una sensación extraña en su cuerpo. Algo le faltaba. Se había despertado con ganas de leer otro libro. Quería conocer nuevos mundos, leer nuevas perspectivas, quería ver qué era capaz de escribir otra persona. Luego de pasar todo un día en una pequeña biblioteca leyendo, Owen volvió a su casa y urgido por comparar lo que había leído con sus propios trabajos, fue corriendo a su habitación. Pero ya no estaba ahí. Esa sensación de vacío ya no era una sensación, ahora estaba materializada.
Y ese fue el punto final para la vida de Owen.
Manuel Federico.
Él tenía premeditado cada acto importante del día. Todos los lunes comía lo mismo, todos los martes vestía y comía lo mismo, y así sucesivamente.
Era escritor. Desde niño que lo que más amaba era escribir; inventar historias y pasarlas a papel para luego leerlas y sumergirse en sus mundos creados cuantas veces quisiera.
Amaba tanto leer y leer sus historias, que las tenía a todas, desde la más breve hasta la más extensa, guardadas, alfabéticamente, en un placard.
Lo que quizás más caracterizaba a Owen como escritor, es que él nunca había leído un libro, cuento o historia que no sea suyo. Él creía que leyendo cosas de otros autores, sus ideas iban a dejar de fluir y su inspiración empezaría a disminuir hasta sentir que no podría escribir más.
Owen estaba enamorado. Éste amor lo había acompañando toda su vida. Definía su amor como el amor de un cóndor. Un amor que no cambiaba a pesar de todos los obstáculos que la vida le había puesto.
Él no siempre había sido así, no siempre había tenido esa necesidad de que todo esté estipulado, y controlar todo lo mayor posible. Su vida había cambiado de la noche a la mañana.
Una noche, luego de terminar una página del libro que estaba escribiendo, se fue a dormir y tuvo un sueño.
Soñó que leía un libro de otro autor por primera vez en su vida. Éste extraño acontecimiento generaba en él una sensación extraña de poco valor por sí mismo.
Al sentir que nada de lo que había escrito en su vida valía la pena, decidió darle fin a esa mentira en la que había vivido su vida entera. Owen prendió fuego su placard dejando atrás su pasado, sus ideas y su apreciación por si mismo.
A la mañana siguiente, no recordaba bien qué era lo que había soñado, pero sentía una sensación extraña en su cuerpo. Algo le faltaba. Se había despertado con ganas de leer otro libro. Quería conocer nuevos mundos, leer nuevas perspectivas, quería ver qué era capaz de escribir otra persona. Luego de pasar todo un día en una pequeña biblioteca leyendo, Owen volvió a su casa y urgido por comparar lo que había leído con sus propios trabajos, fue corriendo a su habitación. Pero ya no estaba ahí. Esa sensación de vacío ya no era una sensación, ahora estaba materializada.
Y ese fue el punto final para la vida de Owen.
Manuel Federico.
martes, 13 de mayo de 2014
El Barón rampante de Ítalo Calvino
Tarea
Mirar el Book Trailer en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=3U5Ui9FnwFw
¿Qué es un book trailer?
Bueno, como acaban de
ver, es un pequeño video (como los que se hacen de las películas) que
promociona o anticipan un libro nuevo en Internet, para captar un nuevo tipo de
lector más vinculado a las series y la televisión, para sorprender, para
presentar con fuerza un autor nuevo, o para darle tridimensionalidad a un
personaje, que a veces es real (como en el caso de las biografías) y tiene una
vida rica en imágenes fuera de esa obra escrita. El book trailer no pretende
contar un libro, sino que está más cerca de ser la adaptación cinematográfica
de la contratapa que de la obra entera. Como mucho, se refleja el tono, el
género, quizás algunas frases emblemáticas, y a veces, (si la naturaleza de la
novela lo permite) el argumento.
Para saber un poco más: http://www.booktrailersweb.es/
Propuesta
de trabajo:
En parejas, vamos a elaborar un Book Trailer de El Barón
Rampante de Ítalo Calvino. La intencionalidad de nuestro corto será la
de seducir futuros lectores, provocar sus ganas de leer esta novela.
Les sugiero visitar esta
página donde el autor presenta una
visión crítica del book trailer, propone tips muy atinados para elaborarlos y
da varios ejemplos para fundamentar su valoración de este género:http://www.microrevista.com/la-guia-definitiva-del-book-trailer-espanol/
. Además, hay buenos tutoriales en Youtube.
El producto final deberá editarse en Youtube
y subirse al blog hasta el 30 de mayo.
En forma individual, elegir tres
trabajos de sus compañeros y comentarlos, identificándose al hacerlo.
domingo, 11 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
Semana del Libro y la Lectura
- Armar equipos de 2 ó 3 integrantes.
- Buscar imágenes (las hay muy buenas, por ejemplo en PINTEREST).
- Seleccionar textos (fragmentos narrativos o teatrales o poemas). Si se animan, escriban sus propios mensajes.
- Componer el afiche. Pueden usar una herramienta digital como GLOGSTER o GIMP.
- No olvidar citar autor de la cita, autores del afiche y su curso.
- Hacer una buena impresión.
- Traerla a la escuela para compartirla.
La presentación vence el 21 de mayo, así llegamos con más tiempo.
domingo, 4 de mayo de 2014
dana rodriguez. "Años de soledad"
Si tan solo no me hubieran arrancado el corazón. Si tan solo sintiera algo de amo.
Situada en la habitación, analizando la situación. Me había engañado con una de aquellas. Necesitaba irme. Un cuarto de cuatro paredes, dije antes de salir de aquellas cárcel donde el se encerraba a leer cada una de sus novelas. Tan fuertes sus fantasías, que me hacían pensar que eran reales.
He estado sometida a la elección de un hombre, sabiendo que el la erigiría ante mi. una de las tantas razones que me provocaba un gran odio, odio por aquellas letras entrelazadas que formaban un mar de líneas con olas que dejaban naufrago un barco de papel.
Antes de irme. Antes de cerrar la puerta y salir de la vida de aquel hombre; lo mire fijamente a los ojos, y le tiré el ultimo recuerdo que me quedaba, lo que representaba mas que un boda.
ya saliendo, grito mi nombre, me di vuelta y me tiró un libro. Lo agarre y sin palabras me fui. Quería leerlo y tener una excusa mas para odiar este habito social.
El cielo cubierto por una manta negra. Estaba sola, sin lugar a donde ir.
Me replantee el porque de vivir, si ya no amaba, si ya no era feliz, si todo se había perdido. No había mas que hacer. ¡ya era mi hora de..! pero paré; tenia que leer ese apestoso libro, para tener algo mas que odiar.
Me senté contra una pared y comencé a relacionar cada palabra con cada texto.
El libro se trataba del valor de una niña por aprender a leer, en una época donde los libros eran prohibidos, donde no tenían lugar ni sentido de tener. Este se llamaba "lecturas prohibidas" de Susan MacEver.
Me pareció completamente absurda y patética la descripción que se encontraba en la parte trasera del libro. Por lo que me acomode sobre el césped y bien contra la pared me dormí.
Lo pajaros cantando, los motores de los autos funcionando, las rueditas de las mochilas escolares deslizaban por el pavimento.
Mojada por el rocio; cansada por el malestar en mi cuerpo, me levante y comencé a leer las primeras paginas de este libro. quería cuanto antes leerlo para ya abandonar la ciudad.
.." Una nueva ciudad, sin amigos, sin familia; mi madre me había dejado, mi hermano había muerto, y mi padre en el frente blanco. me encontraba con dos personas que debían cuidar de mi. Encerrada en un cuarto de cuatro paredes"..
-Annet, paró la lectura y tan solo por un momento pensó que estaba en las mismas condiciones de aquel personaje. Y continuo la lectura.
El tiempo corrió indefinidamente y el cielo se apago de golpe-
Necesitaba comer algo, estaba cansada. recorrí bares, kioscos y panaderías. Nadie cedía ni una porción de las sobras de los perros. regrese, solo habia encontrado un carton que se lo había arrebatado a una mujer.
Me acomode detrás del carton sujeto a un árbol y continue .
.." He visto quemar libro. Pilas y pilas de libros. Distintos idiomas, distintas culturas. He llorado por cada ceniza de historia perdida. He visto gente sufrir y gente reir."..
.." Una casa grande. Me dejo pasar. Me dijo lo mucho que le agradaba mi visita. Me mostro la sala comedor, la cocina, el living y las habitaciones. había un cuarto, oscuro, era la única porción de la casa sin encender.
Me invito a tomar un té.
Tocaron la puerta, se levanto y atendio.
Alquel sitio me llamaba la atención. quería averiguar que escondían allí dentro. Observe que la señora estaba hablando. Y me dirigí rápidamente hasta el lugar; prendi la luz. Había tantos libros como la cantidad de personas que quedaban en la ciudad. De todos los tamaños y formas, de todos los colores, idiomas y clasificaciones; novelas, cuentos, poesías, de ciertas religiones, y escolares.
Me sentía como si ese lugar fuera mio, era 'mi' lugar en el mundo. Paralizada por lo que mis ojos veian, la señora swan me sorprendió sujetándome el brazo.
estaba horrorizada. Lo que había visto era prohibido."..
-Annet leia y leia. sus ojos estaban enfocados en la lectura, en los diálogos. El libro se había convertido en su compañía; en su vida. No quería aceptarlo, por lo que de muy vez en cuando paraba la lectura miraba a su alrededor y haciéndosela desinteresada continuaba-
La vida se me había vuelto en contra. Y el clima también. comenzó a llover y necesitaba refugiarme.
Me senté en las escaleras de una casa abandonada y mire mi alrededor. El telón del teatro se había cerrado, y la función había terminado; solo quedaban los últimos aullidos de los perros callejeros.
Esa noche no pude dormir, ni leer; solo pensar.
Había pasado ya un tiempo de mi ultima lectura. Me había ubicado en una casa abandonada; donde logre limpiarla y comenzar una nueva pagina en mi vida.
- Annet había conseguido un trabajo. No era la gran cosa, pero ayudaba a mantenerse.
A lo largo del tiempo, consiguió reacomodar su vida, su nueva casa y un nuevo trabajo.
Para ella los días habían vuelto atrás, con un comienzo diferente.-
Llegue a casa, con los ojos a punto de estallar. Me habían echado de mi nuevo trabajo.
Me recosté en mi cuarto; necesitaba compañía en ese mismo instante.
Cerré los ojos y todos aquellos momentos que habían pasado ya tiempo atrás volvieron inmediatamente a mi mente.
De pronto recordé la causa de mis problemas algo que me hizo sufrir durante mucho tiempo, que provoco alejarme y querer olvidar.
Encendí la chimenea. Fui a buscar mi único problema. Lo mantuve en mis manos por tan solo un momento. Lo desplume antes de quemarlo. Y los arroje al fuego vivo. Sobre el suelo callo un pedazo de recorte con palabras recortadas que no permitían terminar la oración:
.." He querido aprender.
He querido disfrutar de cada libro..
He memorizado libros para no olvidar.
Me ha gustado enseñar..
He querido descifrar porque la gente ha de olvidar cual es la base de nuestra humanidad..
Y porque han dejado de amar.."
- Ese momento fue muy doloroso. Recordó que aquel libro había sido su compañía durante mucho tiempo. Le devolvió la vida. Y recordó no haberlo terminado.
un tiempo después comenzó a escribir cuentos y novelas.
Mas tarde se convirtió en una gran escritora, amante de la literatura.-
Situada en la habitación, analizando la situación. Me había engañado con una de aquellas. Necesitaba irme. Un cuarto de cuatro paredes, dije antes de salir de aquellas cárcel donde el se encerraba a leer cada una de sus novelas. Tan fuertes sus fantasías, que me hacían pensar que eran reales.
He estado sometida a la elección de un hombre, sabiendo que el la erigiría ante mi. una de las tantas razones que me provocaba un gran odio, odio por aquellas letras entrelazadas que formaban un mar de líneas con olas que dejaban naufrago un barco de papel.
Antes de irme. Antes de cerrar la puerta y salir de la vida de aquel hombre; lo mire fijamente a los ojos, y le tiré el ultimo recuerdo que me quedaba, lo que representaba mas que un boda.
ya saliendo, grito mi nombre, me di vuelta y me tiró un libro. Lo agarre y sin palabras me fui. Quería leerlo y tener una excusa mas para odiar este habito social.
El cielo cubierto por una manta negra. Estaba sola, sin lugar a donde ir.
Me replantee el porque de vivir, si ya no amaba, si ya no era feliz, si todo se había perdido. No había mas que hacer. ¡ya era mi hora de..! pero paré; tenia que leer ese apestoso libro, para tener algo mas que odiar.
Me senté contra una pared y comencé a relacionar cada palabra con cada texto.
El libro se trataba del valor de una niña por aprender a leer, en una época donde los libros eran prohibidos, donde no tenían lugar ni sentido de tener. Este se llamaba "lecturas prohibidas" de Susan MacEver.
Me pareció completamente absurda y patética la descripción que se encontraba en la parte trasera del libro. Por lo que me acomode sobre el césped y bien contra la pared me dormí.
Lo pajaros cantando, los motores de los autos funcionando, las rueditas de las mochilas escolares deslizaban por el pavimento.
Mojada por el rocio; cansada por el malestar en mi cuerpo, me levante y comencé a leer las primeras paginas de este libro. quería cuanto antes leerlo para ya abandonar la ciudad.
.." Una nueva ciudad, sin amigos, sin familia; mi madre me había dejado, mi hermano había muerto, y mi padre en el frente blanco. me encontraba con dos personas que debían cuidar de mi. Encerrada en un cuarto de cuatro paredes"..
-Annet, paró la lectura y tan solo por un momento pensó que estaba en las mismas condiciones de aquel personaje. Y continuo la lectura.
El tiempo corrió indefinidamente y el cielo se apago de golpe-
Necesitaba comer algo, estaba cansada. recorrí bares, kioscos y panaderías. Nadie cedía ni una porción de las sobras de los perros. regrese, solo habia encontrado un carton que se lo había arrebatado a una mujer.
Me acomode detrás del carton sujeto a un árbol y continue .
.." He visto quemar libro. Pilas y pilas de libros. Distintos idiomas, distintas culturas. He llorado por cada ceniza de historia perdida. He visto gente sufrir y gente reir."..
.." Una casa grande. Me dejo pasar. Me dijo lo mucho que le agradaba mi visita. Me mostro la sala comedor, la cocina, el living y las habitaciones. había un cuarto, oscuro, era la única porción de la casa sin encender.
Me invito a tomar un té.
Tocaron la puerta, se levanto y atendio.
Alquel sitio me llamaba la atención. quería averiguar que escondían allí dentro. Observe que la señora estaba hablando. Y me dirigí rápidamente hasta el lugar; prendi la luz. Había tantos libros como la cantidad de personas que quedaban en la ciudad. De todos los tamaños y formas, de todos los colores, idiomas y clasificaciones; novelas, cuentos, poesías, de ciertas religiones, y escolares.
Me sentía como si ese lugar fuera mio, era 'mi' lugar en el mundo. Paralizada por lo que mis ojos veian, la señora swan me sorprendió sujetándome el brazo.
estaba horrorizada. Lo que había visto era prohibido."..
-Annet leia y leia. sus ojos estaban enfocados en la lectura, en los diálogos. El libro se había convertido en su compañía; en su vida. No quería aceptarlo, por lo que de muy vez en cuando paraba la lectura miraba a su alrededor y haciéndosela desinteresada continuaba-
La vida se me había vuelto en contra. Y el clima también. comenzó a llover y necesitaba refugiarme.
Me senté en las escaleras de una casa abandonada y mire mi alrededor. El telón del teatro se había cerrado, y la función había terminado; solo quedaban los últimos aullidos de los perros callejeros.
Esa noche no pude dormir, ni leer; solo pensar.
Había pasado ya un tiempo de mi ultima lectura. Me había ubicado en una casa abandonada; donde logre limpiarla y comenzar una nueva pagina en mi vida.
- Annet había conseguido un trabajo. No era la gran cosa, pero ayudaba a mantenerse.
A lo largo del tiempo, consiguió reacomodar su vida, su nueva casa y un nuevo trabajo.
Para ella los días habían vuelto atrás, con un comienzo diferente.-
Llegue a casa, con los ojos a punto de estallar. Me habían echado de mi nuevo trabajo.
Me recosté en mi cuarto; necesitaba compañía en ese mismo instante.
Cerré los ojos y todos aquellos momentos que habían pasado ya tiempo atrás volvieron inmediatamente a mi mente.
De pronto recordé la causa de mis problemas algo que me hizo sufrir durante mucho tiempo, que provoco alejarme y querer olvidar.
Encendí la chimenea. Fui a buscar mi único problema. Lo mantuve en mis manos por tan solo un momento. Lo desplume antes de quemarlo. Y los arroje al fuego vivo. Sobre el suelo callo un pedazo de recorte con palabras recortadas que no permitían terminar la oración:
.." He querido aprender.
He querido disfrutar de cada libro..
He memorizado libros para no olvidar.
Me ha gustado enseñar..
He querido descifrar porque la gente ha de olvidar cual es la base de nuestra humanidad..
Y porque han dejado de amar.."
- Ese momento fue muy doloroso. Recordó que aquel libro había sido su compañía durante mucho tiempo. Le devolvió la vida. Y recordó no haberlo terminado.
un tiempo después comenzó a escribir cuentos y novelas.
Mas tarde se convirtió en una gran escritora, amante de la literatura.-
El primer viaje - Violeta Goldfeder
En un encendido, las hojas comienzan a pasar y en pleno labor mis ojos se cierran, se ciegan. Las páginas una a una se observan, con unos dibujos pequeños y extraños, que se repiten a cada linea. Mi presencia, de poca importancia en el día, es una necesidad imperiosa por la noche. Esa vez no cerré mis ojos, los dejé observar lo que él miraba con concentración.Los dibujos se repetían y parecían significar algo; solo que no sabía qué. Comenzó a hablar, pero, no parecía algo que dijera naturalmente, parecía que lo sacaba de algún lugar, de las hojas. Sus palabras comenzaron a tener coherencia y contaron una hermosa historia que no quería que termine nunca. Su boca se abrió e hizo un largo sonido, con sus manos puso las hojas juntas y dejó de hablar. "Es tarde" pronunció y en la desesperación del momento, dejé que la oscuridad atravesara la habitación expectante a que siga relatando. No sirvió pues caminó hasta la otra punta de la habitación y nunca supe si Lord Voldemort mataba a Harry Potter.
viernes, 2 de mayo de 2014
Una atraccion peligrosa- Micaela Ortino y Florencia Balveran
Desde muy chica siempre me gustaron
aquellos vertebrados. Me resultaban realmente fascinantes, tan solo por su
textura y su estructura corporal. Ellos fueron los que me inspiraron a escribir
toda clase de historias fantásticas, formando parte de cada una de las escenas,
con sus pelajes exóticos y sus espontáneos movimientos.
Aún recuerdo el día en el que me lo
dieron. Podría describir con exactitud, el contenido de sus páginas, con ese
color café que me inspiraba a degustar esos símbolos impresos, y al mismo
tiempo recordar aquellas tardes con la abuela.
A simple viste solo era un
cuadernillo de terciopelo azul, repleto de información des interesante para el
resto. Pero para mí, era el objeto más preciado de mi vida.
Mamá siempre me decía que era un
animal muy peligroso. No es que vaya a contradecir su opinión pero para mí,
todo era producto de su fobia hacia ellos, igual así no me interesaba lo que
ella pensara. Supongo que fue por esa razón que papa me regalo el libro,
seguramente sabría bien que nunca vería tal espécimen en persona. Es por ello
que atribuyo el nacimiento de mi adicción gracias a él y por eso siempre sentí
hacia su persona una preferencia inigualable.
Todavía proyecto en mi mente, el día
en el que empezaron las subidas de tono, los portazos repentinos y aquellas
interminables charlas en el cuarto.
Ella pensaba que yo era demasiado
pequeña como para entender lo que estaba pasando, pero no tenía idea de quién y
cómo era yo. Como tampoco papa sabia de esos viernes ennegrecidos en los que
venía él a hacernos compañía, o por lo menos así lo decía ella. Pero yo sabía
muy bien que no era así, que todos esos cuchicheos por lo bajo y esos colores
repentinos en la mejilla de mama, eran por algo, que no era solo su
“compañerito de trabajo”. Pero claro, nunca dije nada al respecto.
El día que nos dejo estaba muy feliz,
pensaba que yodos los problemas cavarían, pero las lágrimas en los ojos de papa
me demostraron lo contrario. Pasaba horas y horas encerrado en su cuarto y
cuando yo jugaba a las escondidas con la abuela, lo primero que hacía era
atravesar el pasillo de las habitaciones para comprobar si aún seguía allí.
Cuando comenzó todo esto, pensaba
que finalmente yo y el podríamos ser felices. Sin embargo me entusiasmaba mas
la idea de cumplir mi gran sueño, conocer a mi animal favorito. Pero al cabo de
un tiempo, empecé a sentir nostalgia y la soledad me invadía completamente, ya
que papa no me prestaba la atención que necesitaba. Así comprendí que la
felicidad no estaba a mi alcance y que para gozarla debía hacer algo al respecto.
Fue por ello que me propuse ir a conocerlo de una vez por todas, sin avisarle a
papa y demostrarle a ella que yo no le tenía miedo ni fobia.
No fue muy difícil convencer a la
abuela de que no me cuidara aquella tarde, solo le dije que papa no iría a
trabajar ese día. Luego le escribí a él una nota informándole de donde iba a
estar, sabiendo que no la leería hasta las cinco.
Finalmente salí y me sentí sola. Iba
a ser la primera vez que caminaría totalmente. Me arme de valor y camine esas
treinta cuadras. Al principio tenía miedo, pero me regocijaba la idea de llegar
al lugar que más había esperado y como el recorrido no era problema, gracias a
mi libro, lo único que me quedaba, era caminar.
Me dolían las piernas y estaba
cansada, pero al cruzar la avenida, llegue. Ahí estaba, dentro de esa carpa
enorme de forma ovoide4al, con sus rayas rojas y blancas similares al embase de
pochoclos. Gracias a las historias relatadas por papa, sabía que estábamos en
temporada por lo que lo que suponía que lo estarían preparando para la función.
Atravesé la pesada cortina y me
sumergí en el mundo de la imaginación.
Pero su interior, no era como me lo esperaba, era un verdadero escenario
penitenciario. Había animales de todas las clases, desde los trompudos,
corceles, liebres, hasta los simios
pequeños y todos ellos estaban recluidos dentro de los barrotes del horror.
Mientras atravesaba esos pasillos llenos de jaulas con barreras oxidadas, las lágrimas
brotaban de mis ojos como una catarata sin control, viendo la realidad
aterradora de esos animales. Al llegar al final del pasillo, lo encontré y eso
me consoló demasiado. Allí estaba, con su melena platinada, sus enormes dientes,
y su cuerpo de color castaño, por fin lo estaba admirando, al gran felino. El
también se encontraba recluido en ese campo de concentración, lo que me dio
mucha tristeza, pero no duro mucho, porque en ese instante paso por mi cabeza
la idea más descabellada que hubiera imaginado, domarlo…
La
víctima
Era un viernes por la noche y como siempre, no tenía
pensado salir. Acurrucado, tapado con su
acolchado, comida por todas partes. Roberto no podía entender a la gente que
disfrutaba salir. Esperar el colectivo, transitar calles oscuras, ir a bailar, una
completa aberración para el. Pero lo peor de todo, eran esos
individuos racistas,
que en la entrada de la discoteca se encargan de seleccionar quién entra y
quién no.
Estaba cansado pero no podía dormirse. Había leído todos los libros de su biblioteca
y no sabía qué hacer. Tirado, debajo de la alfombra, un libro se asoma, uno
cuya tapa le era desconocida. Lo levanta para ojearlo y lo desempolva. Por
suerte, nunca había tenido la oportunidad de leer “La Metamorfosis” de Kafka,
así que comenzó. Cuando se dio cuenta, eran las cuatro de la mañana y no lo
había terminado aún. No podía parar, la sensación de un vacío lo carcomía por
dentro. Al fin, lentamente cerro el libro. Afortunadamente, la mesita de luz
estaba a mano, apoyo con cuidado el libro y tomó dos objetos que se encontraban
al alcance de su mano. Su mano se deslizaba sobre el lienzo como serpiente. Una
que puede dar vida, como muerte, dijo, y empezó.
Al despertar Gregorio Samsa
una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un
monstruoso insecto.
Heredero - Aylén Mayer y Sol Psiurski
Me despierto y es un domingo lluvioso. Sigo teniendo la misma rutina desde hace ya cinco años. No diría que mi vida es exitosa. Vivo para trabajar, trabajo para vivir. Los domingos son mi día de franco.
Me limito a moverme,
porque afuera hace frío y las sabanas tienen ese peculiar calorcito que impide levantarse.
Miro hacia la mesita de luz
y lo veo, ni siquiera sé por qué me lo quedé en su momento. Claro, se le había caído
a esa mujer y yo sin más lo agarré para entregárselo, pero dobló muy rápido entre
el tumulto de gente y desapareció. Debería haberlo tirado. No soy una persona
que lea, más allá de el diario.
Hasta ese momento no había reparado en él. Observé
que no tenía titulo. Tenía tapas duras, de un verde apagado, en aparente
anonimato. Me decidí a leerlo para
sacarme el aburrimiento y la monotonía que venía arrastrando desde hace tiempo.
Matías, un joven veinteañero, ayudante en una biblioteca,
era una persona enamorada de la lectura. Le fascinaban las historias de
aventuras. Anhelaba el momento en que su realidad se convirtiera en una de esas
historias tan emocionantes que solía leer.
Y así como así, su vida dio un vuelco inesperado. El mismo día que su madre murió, quedando huérfano, apareció en el funeral un señor con traje
gris que desentonaba con el negro de su entorno. El señor era un escribano. Fue a comunicarle que tras quedar como único heredero, los papeles habían sido
puestos a su nombre. Entre las propiedades adjuntas, se encontraba una isla
en el medio del océano Pacífico.
Al pasar de página, se deslizó hacia el suelo, un sobre blanco
con un sello rojo. La curiosidad me picaba, pero opté por seguir con la
historia.
Matías decidió que quizá esa era la aventura que andaba
buscando. A primera hora de la mañana siguiente, ya estaba escuchando a los
altavoces del aeropuerto. Se solicita a los pasajeros del vuelo 527, arribar por
la puerta 3.
Dejé de leer, abrí el
sobre y saqué el contenido. Un pasaje de avión, sin nombre registrado, programado para el lunes al mediodía. Y la escritura de la Isla Quimey, situada en
el océano Pacífico.
Miré el libro, miré los pasajes y pensé, inspirado por Matías: ¿Por qué no?
El lunes a la mañana, lo dejé en el banco de una plaza cerca
de donde lo encontré. Subí al taxi, y partí.
Entre líneas - Camila Centurión
Lo único que tenía en su cabeza era
encontrarla, necesitaba saber quién era, quién
sería ella esta vez. La vio, estaba esperando. Quería
comenzar su disección. Primero observaría minuciosamente las
características superficiales, luego comenzaría a buscar en el
interior las emociones que compartirían, y cuando no quedase nada
más la dejaría encerrada.
Denis
Ibid, ese era su nombre, era exitosa en todos los aspectos, tenía
una
forma admirable de decir las cosas, manejaba las palabras con guantes
de encaje, con elegancia y el tacto suficiente. No necesitaría mucha
imaginación para encarnarla.
Por otra parte, Ruth había conseguido numerosos papeles en obras de
calidad, tenía vocación, incluso en su tiempo
libre disfrutaba leer novelas y experimentar con sus habilidades,
claro que al tener la oportunidad de elegir ella siempre sería la
protagonista (en este caso Denis Ibid era la afortunada). Pero no
había logrado consolidarse como artista y sabía que su suerte no
duraría mucho, ya que se destacaba más por su aspecto joven y
vivaz, que por su talento.
Perpetuar la eternidad del
personaje, de eso se trataba su oficio. Habría tantas Denis como
lumbreras apuntasen a su nombre para despertarla. Ruth no conseguía
conciliar el sueño, así que esa fue en particular una mañana
difícil para Denis Ibid. A las 6 a.m. sin avisar apuntaron luces a
su cara como un balde de agua helada, no tanto como la señora
Guthman con la que mantenía una conversación larga y sin ningún
fin.
Alta sociedad, charlas
puramente éticas, socializar pautadamente, el bien y el mal tienen
una definición grabada en la mente de todos los presentes en ese
salón. Era tan
fácil, en cuanto
más superficiales eran las emociones, más rápido acabaría Ruth
con ella. Lo cerró, un tanto decepcionada. Denis Ibid se paralizó.
Armónico,
eso era demasiado
armónico. El drama llegaría de manera predecible y luego la calma
volvería para un desenlace clásico. Pretendiendo una noche
tranquila, la liberó. Denis estaba distinta, había una chispa en
sus ojos... de seguro algún romance, pensó.
No, miró detenidamente, inclinó su cabeza y revolvió sus ideas.
Denis ya no era Luna, era Sol, y esos eran gránulos
de fuego que se proyectan sobre un fondo más oscuro.
Esto cambiaba
las cosas. Se acercaba un evento importante. Lo que iluminaba era la
ambición. Permanecer ya no era tan interesante, avanzar, llegar a
los extremos, era una propuesta tentadora.
La
fortuna, la fama, la riqueza, ¡La quería!
Sería
allí en la cena organizada por el respetable señor Nokan. Entre el
roce de telas costosas debido a la magnitud de los vestidos, y los
tacones que pronto crearían una atmósfera de caos. El
show estaba por empezar. La
cantidad de personas y de dinero, Denis sabía que ambos números
eran altos. La reconocerían como una mujer inteligente, supo cometer
el robo y simultáneamente sembrar la semilla de la duda, habría
tantos sospechosos que, para cuando encontrasen sus errores, ella
habría vuelto a
viajar.
Si el cómplice es tan
culpable como el efector, Ruth debía ser castigada. Además del
dinero presenció como tomaban parte de su integridad. Sin
escapatoria, vio a la artista encerrada en lo más profundo del
personaje. Aquella mujer mañosa que había logrado que creyera en su
juego estaba conociendo nuevos ojos, mientras ella solo podía
imaginar las paredes más altas a su alrededor. Estaba entre líneas.
¿Qué esperaba de aquel ser etéreo? ¿Que llore por ella? Arruinaría
el papel.
Vacío - Carmen Theodossiou y Julieta García Quintana
Estaba a oscuras, encerrado en su habitación, acostado boca arriba sobre su cama. Llevaba un rato despierto, pero todavía no había decidido levantarse. Pensaba. TenÍa una mente muy solitaria, y tan profunda a la vez, que lo mantenía apartado de todo con lo que convivía.
La señora que se encargaba de ordenar su cuarto tocó la puerta. Él se paró, calzó los pies en sus zapatos de cuero, se dirigió a la salida y se retiró sin pretender si quiera mirarla a los ojos. Caminó por los largos pasillos de aquella inmensa mansión que lo llevaban hacia la escalera que conducía el primer piso. Mientras bajaba, escuchó unas cuantas voces que provenían del gran salón principal. Allí se encontraban sus padres en una de esas reuniones que él consideraba puramente comerciales.
Decidió seguir de largo sin darle importancia al asunto. No es que dedicaba tiempo a pensar en como ignorar aquella multitud de pretenciosos, solo lo hacía como siempre, consentrandose en sus asuntos y pensamientos que nadie jamás comorendería. Casi no hablaba, ni escuchaba. Quizás en algunos casos se le ocurria expresar una mirada, que demostraba el mas bajo nivel de importancia que le daba a las cosas.
Un hombre vestido de traje se acercó hacia él saludandolo amablemente. Pero el chico solo se dedicaba a arrojar unas cuantas piedritas a la pared. Irrumpiendo en su natural soledad, se paró a su lado un largo rato, encendió un cigarrillo y lo observó con una mirada pensativa. Luego sacó de su bolsillo un libro y extendió su brazo para entregarselo. Él, soltó algunas piedras que guardaba en su mano y dejó caer la mirada fija en el suelo, durante varios intensos segundos.
Lentamente se torició para observar el libro de reojo, y después un poco mas para dejarselo apoyar en sus manos. El señor decidió retirarse, esta vez sin decir una sola palabra, dejandolo inmovil y desconcertado.
Las gotas de lluvia chocaban contra la ventana de aquel cuarto escondido, alejado en el jardin del castillo, entre una gran cantidad de árboles y arbustos. Solía quedarse allí adentro, solo, cuando sus padres lo necsitaban en alguna ocasión. Observó que la lluvia caía cada vez con mas y mas intensidad. No podría salir hasta que se calmara. Entonces no tuvo mejor idea que sacar el libro y ponerlo sobre la mesa. Abrió su tapa, corrió las primeras hojas, después la siguiente y luego otra mas. Deslizó su dedo sobre el borde derecho de las hojas para observarlas rápidamente. Nada. Estaba vacío, no había palabras, no había dibujos. ¿Cuál era el sentido de todo esto? ¿Por qué habrian de entregarle un libro que no contenía absolutamente nada? Confundido, nubló su mente con este tipo de preguntas. Por alguna razón no había decidio olvidar este asunto. Algo le decía que debia resolver aquel misterio. Los libros no son libros si no tienen vida, aquella que adquieren cuando son escritos. Y las hojas de este libro, a pesar de estar vacías llamaban su atención. Había que darles vida, eso era. Recorrió ese pequeño cuarto en busca de algo para escribir. Encontró una lapicera cubierta de polvo en el piso, bajo un extremo de la mesa.
En la primer hoja anotó sólo su nombre. Y luego se dejó llevar, escribió todas las cosas que siempre se dedicaba a pensar, encerrado en la soledad que lo acompañaba donde estuviera. Había muchas cosas que tenía para decir. Describió lo que veía a su alrededor, lo que recordaba y lo que empezaba a descubrir desde el momento en que abrió el libro. Dejó sus mas profundos sentimientos. Escribió sobre la vida, sobre su vida, dandole vida a aquel libro que se la habia pedido desde un principio, estando totalmente vacío.
La señora que se encargaba de ordenar su cuarto tocó la puerta. Él se paró, calzó los pies en sus zapatos de cuero, se dirigió a la salida y se retiró sin pretender si quiera mirarla a los ojos. Caminó por los largos pasillos de aquella inmensa mansión que lo llevaban hacia la escalera que conducía el primer piso. Mientras bajaba, escuchó unas cuantas voces que provenían del gran salón principal. Allí se encontraban sus padres en una de esas reuniones que él consideraba puramente comerciales.
Decidió seguir de largo sin darle importancia al asunto. No es que dedicaba tiempo a pensar en como ignorar aquella multitud de pretenciosos, solo lo hacía como siempre, consentrandose en sus asuntos y pensamientos que nadie jamás comorendería. Casi no hablaba, ni escuchaba. Quizás en algunos casos se le ocurria expresar una mirada, que demostraba el mas bajo nivel de importancia que le daba a las cosas.
Un hombre vestido de traje se acercó hacia él saludandolo amablemente. Pero el chico solo se dedicaba a arrojar unas cuantas piedritas a la pared. Irrumpiendo en su natural soledad, se paró a su lado un largo rato, encendió un cigarrillo y lo observó con una mirada pensativa. Luego sacó de su bolsillo un libro y extendió su brazo para entregarselo. Él, soltó algunas piedras que guardaba en su mano y dejó caer la mirada fija en el suelo, durante varios intensos segundos.
Lentamente se torició para observar el libro de reojo, y después un poco mas para dejarselo apoyar en sus manos. El señor decidió retirarse, esta vez sin decir una sola palabra, dejandolo inmovil y desconcertado.
Las gotas de lluvia chocaban contra la ventana de aquel cuarto escondido, alejado en el jardin del castillo, entre una gran cantidad de árboles y arbustos. Solía quedarse allí adentro, solo, cuando sus padres lo necsitaban en alguna ocasión. Observó que la lluvia caía cada vez con mas y mas intensidad. No podría salir hasta que se calmara. Entonces no tuvo mejor idea que sacar el libro y ponerlo sobre la mesa. Abrió su tapa, corrió las primeras hojas, después la siguiente y luego otra mas. Deslizó su dedo sobre el borde derecho de las hojas para observarlas rápidamente. Nada. Estaba vacío, no había palabras, no había dibujos. ¿Cuál era el sentido de todo esto? ¿Por qué habrian de entregarle un libro que no contenía absolutamente nada? Confundido, nubló su mente con este tipo de preguntas. Por alguna razón no había decidio olvidar este asunto. Algo le decía que debia resolver aquel misterio. Los libros no son libros si no tienen vida, aquella que adquieren cuando son escritos. Y las hojas de este libro, a pesar de estar vacías llamaban su atención. Había que darles vida, eso era. Recorrió ese pequeño cuarto en busca de algo para escribir. Encontró una lapicera cubierta de polvo en el piso, bajo un extremo de la mesa.
En la primer hoja anotó sólo su nombre. Y luego se dejó llevar, escribió todas las cosas que siempre se dedicaba a pensar, encerrado en la soledad que lo acompañaba donde estuviera. Había muchas cosas que tenía para decir. Describió lo que veía a su alrededor, lo que recordaba y lo que empezaba a descubrir desde el momento en que abrió el libro. Dejó sus mas profundos sentimientos. Escribió sobre la vida, sobre su vida, dandole vida a aquel libro que se la habia pedido desde un principio, estando totalmente vacío.
En busca de un destino- Kamila Rozenberg y Araceli Mendez Gomez
Desde que empezó la escuela
primaria, a Laura le encantaba las artes plásticas. Iba a un taller de cerámica
desde los ocho años, porque eso es lo que amaba hacer. Ella asistía por las
tardes, cuatro veces por semana. Aparte del taller, ella ahora también asiste
al quinto año del colegio secundario Normal 6, en el cual también hay
actividades artísticas, como talleres de música, teatro y artes plásticas.
Participaba en todos los que le permitía el horario. A Laura no le gusta leer. Nunca
le interesó.
Todo eso la hacia
feliz, pero, por otro lado, Laura se sentía bastante angustiada por que se
acercaba fin de año y todas su amigas ya sabían lo que iban a estudiar en la
facultad, menos ella. A todo esto, los padres de Laura la estaban encontrando
angustiada por este tema. Por eso, decidieron ayudarla a encontrar algo que le
gustara estudiar el año siguiente. Sus padres sabían que ella ama estar con niños,
por eso los pensaron en que quizás la pediatría como rama de la medicina le podría
interesar. Faltaban pocos días para el cumpleaños de su hija, entonces fueron a
recorrer librerías buscando un buen libro de pediatría para regalarle a su
hija. Por suerte encontraron uno muy lindo, que se llama “Pediatría con sentido
común” de los autores Dr. Estivill y Pin. Su hija se emocionó mucho con el
hermoso regalo que le habían ofrecido sus padres para su cumpleaños, pero, a la
vez, se sorprendió.
-Ese libro es para
mi? Dijo Laura a sus padres mientras miraba el libro detenidamente.
-Claro. Responden
los padres.
-Pero este libro es
muy largo para mi. Tiene 649 páginas, es infinito!
-Nosotros confiamos
en que te va a interesar, y lo ibas a querer leer, más no ibas ni a poder parar
de leer.
-Que bueno, tiene
muchas imágenes , dice Laura de forma irónica.
-Exacto así te
entretiene mas.
Pasada la tarde, después
de la larga fiesta de cumpleaños en su casa, se siente cansada, pero igual
quiere comenzar a leer el libro, y ver si le interesa. Lo agarra con la mano,
lo mira y le parece que va a ser interminable.
Tres horas más tarde, Laura va por la página 47 de las 649 que tiene el libro.
-Se ve que le
intereso argumentan los padres.
Ella sigue
enganchada en su libro.
Pasada una semana, Laura
le pide a sus padres que averiguen si es posible realizar una pasantía de
pediatría en algún hospital del centro de la Ciudad De Buenos Aires. Los padres
se ponen muy contentos por la reacción de Laura acerca de su interés por la pediatría.
Su madre busca en sus contactos, y consigue al Director del hospital de niños. Lo llama y organizan una reunión para que
conozca y converse con su hija. A la semana siguiente, Laura va con su madre al
hospital para reunirse con el Director. La joven está feliz, con una sonrisa de
oreja a oreja. A partir de ese día, ella fue de lunes a viernes al hospital a
ayudar a las enfermeras de la Unidad de Cardiología, y luego volvía a su casa
con una cara de felicidad total. Llegaba y no podía parar de contarles a sus
padres todas las cosas que aprendió. Esta pasantía duro muy poco, solamente
cuatro semanas.
Cuando la terminó se
entristeció mucho, pero quedó convencida de lo que quería ser cuando fuera más
grande..
Luego de las
vacaciones largas de verano, Laura ingresó feliz y contenta al edificio de la
calle Marcelo T de Alvear, donde queda la Facultad de Medicina de la Universidad
de Buenos Aires.
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