Parece que mi padre era una buena persona y tenia muchos conocidos que lo apreciaban. Lastima que nunca llegó a ganarse mi cariño.
Vivía trabajando y le dedicaba todo su tiempo a eso. De Lunes a Sábado se iba a las siete de la mañana y volvía a las ocho de la noche, comía desganadamente por el cansancio que conllevaba su extenuante trabajo y se iba a dormir. Con suerte me dedicaba dos palabras cada día. Los Domingos se la pasaba tirado en la cama mirando partidos y excusándose en todo lo que trabajaba en la semana.
No lloré cuando nos avisaron. Me concentré en ayudar a mi madre, yo no sentía tristeza, pero ella lloraba desconsoladamente.
Ahora todos lloran y tienen una gran pena, pero yo no. No lo siento como mi padre, nunca se comporto como tal.
Luego del velatorio volvemos a casa, ella está muy triste pero se muestra tranquila frente a mi. Todo lo que hay en nuestra casa le recuerda a él. La casa nos queda grande a mi madre y a mi ¿Entonces por qué no mudarnos? -¿Por qué no nos mudamos?- le pregunte sin rodeos. Me observo con esos ojos avellanas, profundos y llenos de tristeza, lanzo una mirada a su alrededor y volvió a mirarme directamente a los ojos. - Si vos preferís eso, creo que nos haría bien a las dos- dijo, luego de unos momentos.
Genial, eso estaría bien.
Tiempo después ya tenemos el departamento al que nos vamos a mudar. Estoy empacando los objetos personales. Lo hago yo porque se que a mi madre le duele mucho, es una herida difícil de cicatrizar. Guardo lo que es de él, sin revisar demasiado nada.
Termino de ordenar. Todo esta en cajas, listo para ir a la nueva casa o a la basura.
Reviso para ver si me falta algo; detrás de las cómodas, abajo del escritorio, atrás de la cama, bajo la cama... Allí encuentro una caja de caoba. Es preciosa, parece un cajón antiguo pero en miniatura. Tiene detalles en oro y tiene unas iniciales. C.A. Las iniciales de mi padre.
La curiosidad puede conmigo y abro la caja. Adentro encuentro fotos, cuadernos con anotaciones y un libro.
El titulo del libro es: La Rosa más Bella del Mundo. El autor no esta nombrado en la tapa. Comienzo a buscar el nombre del escritor; en la contratapa, en las primeras hojas y al final. No lo encuentro ¿Sera de un autor anónimo? Olvide revisar el lomo. Pongo el libro en posición vertical y busco el escurridizo nombre. No. No, no puede ser ¿Mi padre? ¿Mi padre escribía acaso más de aquellas cuentas sin sentido para mi? No, eso es imposible, debe de ser una persona que tiene el mismo nombre y apellido. -¡MAMÁ!-.
Llega a la habitación; mira el libro y luego me mira a mi. Sí, efectivamente lo había escrito mi padre. -¿Cuándo?-. Con los ojos llenos de lagrimas retenidas a fuerza de voluntad, responde: -Lo empezó cuando nos enteramos que venias en camino, lo publico poco después de tu nacimiento.- En la ultima palabra su fuerza quebró, el dique que contenía sus lagrimas se rompió y las lagrimas caen por su cara. Esta vez yo no tengo fuerzas para consolarla. La miro un rato y luego salgo y me encierro en mi cuarto, aún con el libro en la mano.
Lo abro y comienzo a leer.
A pesar de tener trescientas hojas el libro me parece interminable. Cada frase me trae la imagen de mi padre a la mente. Pero el libro no lo muestra como la persona aburrida, desganada y malhumorada que yo conocí. Me lo muestra como fue, como debería haber sido todos estos años conmigo; una persona feliz, agradecida; una persona libre.
Se me borronea la vista. Caen gotas en el libro y me apresuro a limpiarlas. Mi cara se siente húmeda e hinchada. Siento el salado gusto de la angustia al fin liberada.
Luna: Si bien esta instancia pone punto final a la actividad, no lo hace con el trabajo de reescritura sobre el texto, ya que, hay mucho todavía que puede mejorar. Ojalá tengas las ganas y el entusiasmo, porque a escribir se aprende escribiendo.
ResponderEliminarConstruís una historia sencilla, que discurre sin trabas hacia el desenlace, con una protagonista inmersa en una situación emocional fuerte. Sin embargo, no logra conmover. Repensar la elaboración del discurso, la estructura del relato, el manejo del tiempo. La literaturidad es el tema que estamos trabajando en esta actividad.
Rever uso de puntuación, construcción de párrafos, tiempos verbales, vocabulario, ortografía.
Nota: 6