lunes, 7 de abril de 2014

[Luz] Tarea: Protagonista que cambia luego de leer un libro.

                                      Vida.
Olvidada entre sábanas y colchones viejos, pasaba el resto de su vida en aquella lúgubre casa de pensión. Se aferraba a los pocos recuerdos que vagamente retenía. Sabia que tenia familia o alguna persona afuera, porque alguien debía pagar su estadía en ese barato lugar.

Hoy en los diarios tiene lugar un trágico acontecimiento. Se suicida una exitosa celebridad joven y de buena apariencia. Nadie, ni siquiera los pariente más cercanos pueden creer que una persona que lo tenía todo para ser feliz haya podido terminar drásticamente con su vida. Me río del mundo. De como aquellos infelices ignoran el dolor, y los poderes de la traicionera depresión. Aspiran a vivir en una casa de muñecas mientras la soledad los va consumiendo lentamente. Le temo a la oscuridad de cada persona, a sus secretos más negros que se esconden detrás las sonrisas y que suelen ser el arma mortal de cada ser humano.

Tras sus 86 años de vida, detrás de cada arruga, el cariño ya se había extinguido. Había dado todo lo que tenía y así le pagaban, encerrándola en una habitación cubierta de polvo, en un patio sin árboles y en una sala rodeada de viejos seniles, vegetales inservibles los cuales todavía eran visitados por sus joviales nietos. Y yo me pregunto al igual que ella ¿Por qué la vida es tan impredecible? ¿Por qué una mujer cristiana que siempre vivió para los demás, se pudre así ante los ojos de su prójimo?.

 Sentía que se acercaba el final, no soportaba el amargo sabor de la injusticia, así que escupió las más horribles blasfemias manifestando todo su dolor. Ya no creía en la compasión. Ya no tenía esa mirada de dulce anciana resignada. El deseo de morir comenzaba a ahogar sus sentimientos estropeados.

 Se quedó dormida con la ilusión de no volver a despertar. Pero no fue así, al abrir los ojos seguía allí, rodeada de gris y... Azul. ¿Azul? Al lado de su cama yacían dos libros de un azul muy claro, casi celeste. Nunca los había visto.  No eran iguales, uno no era muy grande pero tenía tapas duras, pesadas y resistentes. El otro era imponente como una enciclopedia pero de tapas muy frágiles y corroídas. Leyó los prólogos, este último se trataba de un honorable doctor que salvó la vida de muchos enfermos terminales, pero que murió con tan solo un mínimo reconocimiento. Ella evitó esa lectura con la excusa de que era muy largo, pero bien sabía que la razón era que la hacía recordar su desgracia. El otro libro de aspecto humilde pero de grandes tapas, tenía un título un poco morboso para sus creencias: "Escupiendo al prójimo" Ignorando el rótulo decidió leerlo. Contaba la historia de un joven ateo que creció de manera muy independiente y nunca le debió nada a nadie. Un amante de la filosofía que logró abrirle los ojos a su lectora.

 Al tiempo se vio sumergida entre las páginas, nunca había tenido la disposición de sentarse a leer un libro. Y eso fue algo de lo no se había dado cuenta hasta ahora. Quizás la soledad no sea tan mala para ella después de todo. Tal vez, no estaba todo perdido. 
  Es difícil de explicar esa satisfacción, ese sentimiento de acompañamiento que tanto había extrañado ella y que encontraba en esa lectura. 
 Pero a pesar de ponerle empeño, su vista comenzaba a fallarle. Usaba anteojos, pero la tenue luz de la única lámpara pobre, gastada y parpadeante destruía su visión. Se vio obligada a pausar constantemente y cada vez más. Esto hizo que la historia prolongara su extensión, más de lo que duraría para una persona de mediana edad. 
 Así pasaron los meses, los años hasta llegar al final. Una mujer nueva cerró aquél libro. Una mujer diferente, asesinó con el tiempo a su pasado. 

Falleció a los pocos días, nadie fue a su velorio y su habitación fue habitada nuevamente por otro viejo de Alzheimer avanzado. Pero fue una muerte inusual, murió llena de vida... Murió feliz.

1 comentario:

  1. Luz: hay una idea interesante y una protagonista muy bien construida; sin embargo, el relato se vuelve confuso porque desconcierta el punto de vista de la voz narradora y la perspectiva que adopta. Se mezclan la primera y la tercera persona, un adentro y un afuera, lo que sucede con lo que pasó. Repensar la duración del único libro que parece leer la anciana durante años. ¿Podría ser un libro que se vuelve a empezar una y otra vez, cuando se acaba la lectura? ¿Cambiaría si fuera la lectura, diferentes libros, lo que prolonga su vida y le da sentido?
    Esta publicación pone punto final a la actividad, pero no lo hace con el trabajo de reescritura sobre el texto, ya que puede mejorar. Ojalá tengas las ganas y el entusiasmo, porque a escribir se aprende escribiendo.
    Nota: 7

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