sábado, 26 de abril de 2014

Si miro hacia atrás - Guido Di Marco

Salió de su casa, como de costumbre, abrigado y con su mochila. Dio unos pasos, caminando en contra del viento, pero no llegó a una cuadra cuando decidió que no iría al colegio, no ese día. Su vida en general era aburrida y solitaria, y no podía pensar en ningún aspecto de ella que valiera la pena, pero hoy, después de una pelea que no llevó a nada con su familia, se sentía completamente desalentado y enfurecido. Tampoco podía volver a casa, porque su madre estaba allí, así que dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria, por donde nunca iba.

Se dejó guiar por el viento, tratando de no pensar, pero se sentía aburrido y pateado, despreciado por sus familiares y compañeros. Nadie lo quería como era. Lo único que quería en ese momento era estar solo.

No supo cuánto tiempo o distancia había caminado, cuando llegó a un parque con una gran arboleda, del que no tenía ningún recuerdo, casi desierto de gente. Se internó entre los árboles y llegó a un claro por donde caía la luz del sol de la mañana, con un pequeño banco en el medio. Pasó junto al banco y vio un libro apoyado delicadamente sobre él. Intrigado, lo tomó con una mano y leyó el título “If I Look Back”, aparte de eso, no tenía ningún diseño ni ilustración, y tampoco nombraba al autor o editorial en el lomo o la contratapa.

Miró alrededor, pero no vio a nadie. Se sentó con el libro entre sus manos. Se sentía a gusto sólo.  No sabría decir si era viejo o no, pero estaba muy desgastado y definitivamente había pasado por muchas manos. Abrió la tapa y se encontró con una nota que rezaba “Espero que disfrutes este libro, con la única condición de que cuando lo termines pase de tus manos a las de otra persona para que pueda disfrutarlo también”. Eso era más que suficiente para interesarlo, y tenía todo el día; mientras tuviese luz, podría leer hasta hartarse.

La novela contaba la historia de una joven que decidió abandonar su pueblo, donde no tenía más futuro que el mismo aburrido de toda persona a la que conocía, y probar suerte en la ciudad; la chica sufrió muchas caídas y fue herida por mucha gente, pero, orgullosa y obstinada, no dejó que nadie la viera llorar y nunca se paró a mirar atrás, porque allí no había nada para ella, porque los recuerdos la harían ser más fría, más salvaje, más despiadada, y así no es como quería ser.

Después de horas, mientras la última luz calentaba el césped, se dio cuenta de que había olvidado todos sus problemas. La historia de esta chica, que nunca se rindió, y que mediante esfuerzo y sudor logró ser la persona quería ser, lo había inspirado a mejorar su vida.

Cuando terminó, la sombra ya se cernía sobre él. Dio un hondo respiro y se puso a meditar. <Si en el mundo hay algo para mí, tengo que salir a encontrarlo>. Se paró y apoyó cariñosamente el libro sobre el banco, tal y como lo había encontrado. Salió por la arboleda, en la misma dirección en la que caminaba antes y observó, maravillado, cómo la noche había cobrado vida en el parque. Vio a hombres y mujeres, pequeños y grandes, jugando, riendo y bebiendo. Miró sonriendo a las sombras bailar bajo la luna de plata.

Pero no se quedó mucho tiempo a observar. No tenía ningún plan todavía, pero no podía quedarse quieto. Así comenzó su búsqueda de la felicidad. Ni por un instante tuvo una sombra de duda.

<Si miro atrás… si miro atrás, estoy perdido> se repitió a sí mismo sin cesar la frase que había leído. Porque si continuaba mirando hacia atrás, no podría ver el camino que tenía por delante; se perdería el bosque, los ríos, las montañas, y no vería las piedras que pudiera tener el camino. Si continuaba mirando hacia atrás, continuaría tropezando una y otra vez.

Por eso, y siguiendo ese sabio consejo, mirará hacia adelante y si algo se derrumba será a sus espaldas y jamás se girará a mirar; con la vista al frente, y la mirada alta... siempre adelante.

1 comentario:

  1. Guido: construís una historia con sensibilidad y buen ritmo; un personaje interesante, que logra conmover al lector e interesarlo en lo que le sucede. Sin embargo, a pesar del entorno y los indicios sobre el ánimo y los informantes sobre su situación inicial, el cambio que provoca la lectura en el protagonista resulta demasiado brusco, pues es muy drástico.
    Hermosas imágenes.
    Nota: 8

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